viernes, 29 de julio de 2011

Urrá S.A quiere licencia para destruir


Por: Ramiro Guzmán Arteaga

El Terremoto y el Tsunami que devastaron al Japón el 11 de marzo de 2011 y que mantuvo en vilo al mundo ante la posible explosión de las plantas nucleares de Fukushima reabrió el debate sobre la necesidad de desarrollar proyectos a partir de “fuentes de energía limpias”, es decir, que no ocasionen deterioros al medio ambiente y al planeta, como el agua. Por eso en Colombia, hay quienes ven en los ríos la mayor fuente de energía eléctrica, porque según afirman, las centrales eléctricas pueden, además, controlar los desastres invernales. Sin embargo, está demostrado que las hidroeléctricas son  de los megaproyectos que generan más impactos negativos en el mundo, pues causan erosión, desvían cauces, acaban con la flora y fauna. Anualmente producen 110 millones de toneladas de gas metano, CH4, que es 25 veces más dañino que el dióxido de Carbón, CO2, uno de los gases más peligrosos del efecto invernadero.
En Córdoba, la hidroeléctrica de URRÁ I destruyó 7400 hectáreas de selva y produjo 114 impactos ambientales y sociales, y tiene agonizando el valle del Sinú; desplazó a los Emberá Katíos, 14 fueron asesinados por paramilitares con el apoyo de políticos corruptos, como lo reconoció Salvatore Mancuso ante la Fiscalía. Además, 14000 pescadores, que se quedaron sin sustento por desaparición del bocachico, se dedican al mototaxismo o ingresan a la delincuencia.
 Ante este panorama todavía los tecnócratas de la empresa Urrá S.A confían en que el Consejo de Estado les permita destruir otras 53 mil hectáreas en el Nudo Paramillo, para construir Urrá II. Confiamos en que no sea así.

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